Muy pocos animales pueden esconderse de un tiburón hambriento. Famosos por su intensidad y tenacidad para seguir a sus presas, los tiburones son extremadamente tácticos a la hora de buscar y capturar sus alimentos. Para ello, utilizan una combinación de oído y vista aguda, olfato excepcional y un sexto sentido llamado percepción electro-sensorial, además de una velocidad increíble para encontrar a sus presas. Los tiburones son los McGyver de la búsqueda de alimentos, descubre por qué:

1. Los tiburones pueden escuchar los sonidos de baja frecuencia de un pez moribundo

Los tiburones pueden oír gracias a un sistema de sonido interno. Estos animales tienen un pequeño agujero en cada lado de la parte superior de la cabeza que lleva a unos conductos llenos de fluidos que transportan las ondas sonoras. Estos agujeros se llaman poros endolinfáticos.

El sentido del oído de un tiburón es su sentido más fuerte y desarrollado. De hecho, un tiburón puede escuchar sonidos desde un kilómetro o más de distancia. Los tiburones pueden incluso escuchar los cambios en las corrientes, algo que les permite mantener el equilibrio en el agua y ajustar sus posiciones.

 

Su sistema auditivo también les permite captar los sonidos de baja frecuencia que viajan a través del océano. Uno de los sonidos que perciben los tiburones se denomina “Yummy Hum”. Demasiado bajo para ser captado por los seres humanos, el “Yummy Hum” es un sonido que emiten los peces moribundos y que permite que los tiburones sepan que hay algo bueno para alimentarse en la zona.

2. Un tiburón puede oler moléculas de sangre

Los tiburones tienen un increíble sentido del olfato. Grandes volúmenes de agua pasan por el hocico de los tiburones al nadar. Al hacerlo, el agua también pasa a través de sus fosas nasales y por encima de sus sensores olfativos.

 

Los sensores de olor de los tiburones (llamados receptores olfativos) están altamente desarrollados. Un tiburón puede oler una simple gota de sangre de un pez o tripas disueltas en el agua. Si unas cuantas moléculas de aroma llegan a sus sensores olfativos, este animal puede oler a una presa desde 330 pies (algo más de 100 metros) hasta media milla de distancia.

Una vez que un tiburón reconoce el olor de una presa sigue ese olor hasta llegar a ella. Si el olor es recogido por la fosa nasal derecha, se gira a la derecha y si es recogido por la fosa nasal izquierda se gira a la izquierda. Al irse acercando a la presa el olor se intensifica y el tiburón sabe que está nadando en la dirección correcta.

3. Contrariamente a la creencia popular, los tiburones tienen una excelente visión excelente

Mucha gente piensa que los tiburones no ven bien, pero los científicos han determinado que la gran mayoría de ellos tienen una visión excelente. Sus ojos son similares a los humanos, con iris y pupilas que controlan la cantidad de luz que se deja pasar y lentes que los ayudan a enfocar.

Los tiburones no ven a sus presas hasta que se encuentran a unos 100 pies (30 metros) de distancia de ellas. Sin embargo, son conscientes de su presencia mucho antes porque las han escuchado y olfateado y además pueden sentir sus vibraciones. La visión entra en juego a corta distancia.

 

La mayoría de los tiburones tienen ojos en los lados opuestos de su cabeza. Esto les permite ver una amplia extensión de lo que les rodea. Pero también tienen puntos ciegos, lugares que no pueden ver en absoluto, incluyendo directamente detrás de ellos y el punto justo en frente de sus narices. Un tiburón tiene que girar la cabeza de lado a lado mientras nada para ver lo que tiene enfrente.

4. Los tiburones tienen un sexto sentido especial llamado electrorrecepción

Los tiburones tienen un sexto sentido especial llamado electrorrecepción. Esta habilidad de recibir impulsos eléctricos les permite detectar las ondas eléctricas que todos los seres vivos emiten, alertándolos así de su presencia.

 

CÉLULAS SENSIBLES

Los tiburones detectan los impulsos eléctricos a través de una red de poros situados en su cabeza y hocico, que a su vez conducen a unos canales cubiertos con una sustancia gelatinosa con pequeñas bolsas llenas de células sensibles a la electricidad (células electrorreceptoras). Las denominadas ampollas de Lorenzini pueden recoger los impulsos eléctricos débiles hasta un metro de distancia y enviar la señal al cerebro del tiburón.

CAZADORES ACTIVOS VS CAZADORES INACTIVOS

Los cazadores activos como el tiburón martillo y los grandes tiburones blancos tienen hasta 1.500 ampollas de Lorenzini, mientras que los menos activos cuentan con tan sólo unos cientos.

CAZANDO CON ELECTRORRECEPCIÓN

Gracias a la electrorrecepción, los tiburones pueden captar las ondas eléctricas que todos los seres vivos emiten. Los tiburones martillo pueden sentir el corazón latiendo de una raya, incluso si el animal está oculto e inmóvil bajo la arena. Y la electrorrecepción también ayuda a algunos tiburones en los momentos finales de un ataque, cuando sus ojos se retrotraen para protegerse.

 

 

FUENTE: latam.discovery.com


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